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Soltero por las circunstancias, no por elección

Tiempo de lectura: 7 minutos.

Traducción bíblica utilizada: Reina Valera 1960

En primer lugar, me gustaría señalar que este artículo no se refiere al caso especial de un creyente que ha decidido permanecer soltero por amor al Señor y que posee el don necesario para vivir de esa forma (véase 1 Corintios 7:8-9). El enfoque de este artículo está en aquellos cristianos que aún no se han casado, pero no por que lo hayan decidido así, sino debido a las circunstancias de la vida. Esto puede aplicarse tanto a hermanos como a hermanas. Abordaremos algunas preguntas y problemas relacionados con esta situación en la vida.


Mentiras de Satanás acerca de estar soltero

En momentos de dificultad, es común que seamos más vulnerables a las mentiras que el enemigo nos susurra al oído.


Mentira #1: no te has casado porque tú…

Puedes completar esta frase como mejor te parezca. Por ejemplo, puedes pensar que no te has casado porque no eres lo suficientemente atractivo, inteligente o espiritual. Incluso puedes pensar que no te has casado porque eres demasiado espiritual (Dices: «Los jóvenes mundanos y carnales siempre están en pareja»). Tal vez eres demasiado introvertido... o extrovertido... Sin embargo, en la gran mayoría de los casos, la soltería no tiene nada que ver con la personalidad. Esta forma de pensar puede ser engañosa: crees que cambiando unas cuantas cosas en tu forma de ser podrás casarte en cuestión de meses. Que un cristiano esté casado, soltero o viudo está determinado por la soberanía de Dios y cómo él guía su vida. Como dice Eclesiastés 11:5: "Como tú no sabes cuál es el camino del viento, o cómo crecen los huesos en el vientre de la mujer encinta, así ignoras la obra de Dios, el cual hace todas las cosas". Por lo tanto, la soltería no tiene nada que ver con la personalidad o la apariencia de una persona, sino que es un resultado de cómo Dios está guiando tu vida.


Mentira #2: estás soltero porque Dios no te ama.

Por supuesto, sabes que esto no es verdad. "Dios es amor" (1 Juan 4:8). Él dio a su Hijo para que muriera por ti en la cruz. Sabes que Dios te ama, pero, ¿lo crees realmente? Este mundo está repleto de las consecuencias del pecado: enfermedades, tragedias, pobreza y muerte. Si nos enfocamos solamente en las circunstancias que nos rodean, entonces podríamos ser tentados a dudar del amor de Dios. Pero el amor de Dios se nos reveló en el Calvario, donde él dio a su Hijo unigénito para que sufriera y muriera por nosotros. Como resultado de su obra, él también desea tener comunión con nosotros y hacernos sus hijos. No hay mayor prueba del amor de Dios que la cruz del Calvario, ni siquiera el matrimonio. El enemigo quiere usar nuestros deseos, necesidades y tristezas para hacernos dudar del amor de Dios. El maligno lanza “dardos de fuego” para tratar de lograr este objetivo. En respuesta a sus ataques, tomemos el "escudo de la fe", el cual es capaz apagar aquellos dardos (Efesios 6:16).


Mentira #3: si no estás casado entonces no eres valioso.

El enemigo puede hacerte creer que si nadie ha mostrado interés en ti, entonces no eres importante o no tienes nada valioso que ofrecer. Es posible que otros creyentes hayan sugerido, de manera explícita o implícita, que solo los cristianos casados son los que ‘importan’ en la congregación. Detrás de esto se encuentra el antiguo error de que mi valor depende de lo que otros piensen de mí. Podría mencionar sin dudarlo a varios hermanos y hermanas solteros cuya fe y servicio tienen un gran valor para los creyentes a lo largo de la historia de la Iglesia y en la actualidad. Y aunque ciertamente es bueno mencionar nuestro aprecio por estos cristianos, nuevamente estamos enfocándonos en qué valor le damos a otros creyentes. En lugar de eso, es importante recordar que nuestro valor no depende de lo que otros piensen de nosotros. No nos volvemos valiosos por lo que hacemos, incluso si nos casamos, sino que somos valiosos porque Dios nos ha creado y somos preciosos a sus ojos (véase Salmo 139:12-16).


Mentira #4: es mejor casarse con un incrédulo que quedarse soltero para toda la vida.

No encontrar a la persona con la que nos casaremos puede ser algo doloroso, y la experiencia de la soledad puede ser abrumadora. En momentos como estos, casarse con un incrédulo puede parecer una solución, pero en realidad no lo es. La Escritura nos dice que no debemos unirnos en

"yugo desigual" con los incrédulos, y desobedecer a Dios es un pecado. ¿Realmente crees que esa relación satisfará tus anhelos más profundos? Incluso si tu futuro cónyuge es ejemplar en el ámbito humano y te ‘permite’ seguir tu fe, es muy probable que termines adorando y leyendo tu Biblia solo. No podrás hablar con tu cónyuge acerca de las cosas más importantes de la vida. Y si piensas en la venida del Señor y el arrebatamiento, irás al cielo solo mientras que tu cónyuge irá camino a otro lugar, el cual ya conoces, y cuyo pensamiento te resultará insoportable. Sí, Dios en su gracia puede salvar a tu esposo o esposa, pero no tienes ninguna garantía de que Dios salvará a tu futuro cónyuge si te casas con alguien que no es creyente


El cristiano soltero y la sexualidad

Abordaremos ahora un problema que afecta solamente a los cristianos solteros: vivir una vida de pureza y abstinencia sexual en su soltería. Obviamente, todos los cristianos son llamados a una vida de pureza sexual, pero para el cristiano casado esto implica ser fiel a su cónyuge y tener relaciones sexuales solo con él o ella, mientras que para alguien que no está casado significa una vida de abstinencia sexual permanente. Vivimos actualmente en una sociedad completamente sexualizada, por lo que esto puede ser difícil para un cristiano adolescente, pero puede ser aún más difícil para un cristiano soltero de 20 años o más.


En la sociedad actual, la negación de uno mismo se ve como una idea negativa. La mayoría de las personas piensan que tienen derecho a vivir según todos sus deseos y anhelos. Sin embargo, la vida de un cristiano a menudo se vincula con el sacrificio. En un matrimonio cristiano, cada cónyuge hace sacrificios por amor. Vivir tus deseos de manera egoísta es impensable en este contexto. Por lo tanto, el creyente soltero debe estar dispuesto a negarse a sí mismo para vivir una vida de abstinencia sexual por amor al Señor y en honor a él.


El deseo sexual puede convertirse en algo muy poderoso, por lo que vivir de manera casta y pura puede considerarse una imposición difícil de sobrellevar. En tal caso, es útil que el joven cristiano hable confidencialmente con un cristiano maduro (de su mismo sexo) o con un matrimonio con experiencia para encontrar la ayuda, el apoyo y la oración que necesita. ¡Cuidado con cualquier ‘solución’ alternativa (masturbación, pornografía, películas sexualizadas, etc.)! Esto solo te hará infeliz y aumentará tus cargas, y te hará decaer espiritualmente. “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto mediten” (Filipenses 4:8 NBLA).


«Si es la voluntad de Dios que no me case, ¿por qué no elimina de mi corazón el deseo de casarme?»

No es bueno que las criaturas pregunten por qué Dios hace o no hace algo, y lo más probable es que no recibamos ninguna respuesta. El deseo de casarse es normal y bueno, incluso cuando Dios no ha concedido (o aún no ha concedido) ese deseo. Pablo dice en Filipenses 4:11-13: "No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece". Pablo también tuvo que aprender lecciones que no son naturalmente fáciles. Muchas cosas en la vida de fe son parte de un proceso de aprendizaje. Tal vez sea difícil estar satisfecho con la soltería, pues nuestro deseo de casarnos sigue siendo demasiado fuerte. Pero el Señor puede ayudarnos a vivir una vida significativa y bendecida con las oportunidades que él nos da para servirlo como cristianos solteros.


Lamento y amargura — cómo tratar con ellos

La condición de soltería, en ocasiones para toda la vida, puede ser una forma de sufrimiento, pérdida y privación. Por lo tanto, es algo natural. Sentir tristeza y dolor por esta situación no implica una falta de espiritualidad. La hija de Jefté le pidió a su padre que la dejara ir por los montes a llorar por su virginidad junto a sus compañeras (Jueces 11:37). Ella necesitaba tiempo para lamentar su situación antes de rendirse ante los caminos de Dios. Hay un tiempo para todo, incluso para el lamento. Dependiendo de cada caso, esto puede durar un par de meses o incluso más. Pero tarde o temprano llegará el momento en que nos someteremos a los tratos de Dios. Debemos estar atentos de que alguien "deje de alcanzar la gracia de Dios”, y que brote dentro de sí “alguna raíz de amargura” (Hebreos 12:15). Estas raíces de amargura pueden implicar, en cierto punto, acusaciones contra Dios, lo cual no solo deshonra a Dios, sino que también perjudica nuestra vida de fe.


"En tu mano están mis tiempos" (Salmo 31:15)

La siguiente cita es un estímulo para todo cristiano, incluyendo a todo cristiano soltero o viudo: «No sé lo que me depara el futuro, pero sé quién tiene mi futuro en Sus manos. Y el Señor Jesús no solo tiene tu futuro en sus manos, sino también tu presente, incluyendo tus años de soltería. Una vida con el Salvador, y vivida para él, trae bendición, plenitud y alegría profunda a la vida de todos los cristianos, tanto solteros como casados».


Michael Vogelsang

Traducido de la revista "Truth and Testimony" año 2017, primer trimestre.

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