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Reflexiones sobre la armonía cristiana #2 — ¿Qué necesitas?




Una de las cosas más preciosas de la armonía cristiana es la oportunidad de llevar las cargas los unos a los otros. De hecho, Gálatas 6:2 dice que al hacerlo cumplimos “la ley de Cristo”.


Se le llama “la ley de Cristo” porque esa fue la forma en que Él vivió cuando estuvo en esta tierra. Él llevó como si fuera suya cada debilidad y dolor (Mt. 8:17; comparar con Isaías 53:4). Además, Él le dio un nuevo mandamiento a sus seguidores: “Que os améis unos a otros”; y nosotros tenemos la posibilidad de “cumplir” (o completar) esa ley — tenemos la posibilidad de añadir lo que falta hasta que el recipiente esté lleno.


No es que el Señor Jesús sea incapaz de ayudar a sus seguidores con sus cargas. ¡Claro que es capaz! Él no está aquí personalmente, pero nosotros sí. En realidad, tenemos la oportunidad de unirnos y completar el trabajo que Jesús comenzó.


Es por eso que darnos cuenta de las necesidades de otros cristianos es una bella expresión de la armonía cristiana. Quizás hay algún hermano cuya esposa se ha ido al cielo. Debemos visitarlo y decirle: «Solo quiero que sepas que estoy aquí. ¿Qué necesitas? Quiero llevar esta carga contigo».


Por supuesto, jamás deberíamos dejar la casa de alguien en tales circunstancias y decir: «¡No puedo creer que no me preguntó lo que YO necesito! ¡Él es tan orgulloso!». Debemos comprender que está sufriendo. En tales circunstancias, es más importante él que nosotros.


Ahora bien, quiero que me comprendan. Justo en estas circunstancias (NdT: el autor se refiere a la muerte del hombre afroamericano George Floyd a manos de la policía en Estados Unidos, y las consecuentes protestas sociales en aquel país), si tu eres cristiano y blanco, y tienes amigos cristianos que son negros, debes ir a ellos y preguntarles que necesitan en estos momentos. Sé que tu también tienes problemas. Pero ellos están entristecidos y temerosos, tal vez ansiosos, o quizás enojados. Ellos pueden sentir la rodilla del oficial de policía sobre sus propios cuellos, y se preguntan si eso le sucederá también a sus hijos. Sé que esto es así pues lo he oído en más de una conversación con mis amigos.


Un día, esos amigos también te ayudarán a llevar tus cargas. Sin embargo, en estos momentos, se trata más acerca de ellos que acerca de ti. No te sientas insultado o escéptico si ellos dicen que te necesitan. En la iglesia somos miembros los unos de los otros, y esta es tu siguiente oportunidad de cumplir la ley de Cristo.



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