PARA AVANZAR CON UN PASO SEGURO

H.Minder

“El Mensajero Evangélico” Agosto 2004.

Si somos creyentes, tenemos sin duda el deseo de conocer la voluntad del Señor en las diferentes circunstancias de nuestra vida. Sabremos que no podemos ser bendecidos si andamos en un camino de desobediencia. Y somos colocados a veces ante decisiones importantes que tienen consecuencias para toda nuestra vida, por ejemplo en lo que concierne para escoger una profesión, o un lugar donde vivir, el matrimonio, un cambio de trabajo, etc...

Cuando pensamos en David que colocaba sus interrogantes a Dios y obtenía respuestas prontas y precisas, llegamos casi a envidiarlo. Vemos muchos ejemplos de tales consultas en 1ª de Samuel 23. David oye que los Filisteos hacen la guerra en contra de la ciudad de Keila y que se apropiaban de sus cosechas. El consulta a Dios: «¿Iré a atacar a los  Filisteos?», Dios responde: «Ve, ataca a los filisteos, y libra a Keila». Pero los hombres de David tienen miedo y se oponen. Luego David repite su demanda y Dios confirma su palabra: «Levántate, desciende  a Keila., pues yo entregaré en tus manos a los filisteos». Dios cumple su palabra; David logra una gran victoria (v.1-5).

Cuando Saúl oye  que David está en Keila, se levanta para asaltar la ciudad. Cuando David pide de nuevo:
«¡Jehová, Dios de Israel!, tu siervo tiene entendido que Saúl trata de venir contra Keila, a destruir la ciudad por causa mía. ¿Me entregarán los vecinos de Keila en sus manos? ¿Descenderá Saúl, como ha oído tu siervo?» Y Jehová dijo: «El descenderá», Y David dijo: « ¿Me entregarán los vecinos de Keila a mi y a mis hombres en manos de Saúl?» Y Jehová dijo: «Os entregarán».


¡Que  fácil parece todo esto! ¿Por qué tenemos a menudo tanta dificultad en discernir la voluntad del Señor? ¿Tenemos desventajas en relación a David porque no tenemos ni a Abiatar, el sacerdote, ni el efod? ¡Ciertamente no! Dios desea conducirnos en nuestro camino. El lo hace por su Palabra y por el Espíritu Santo. Pero a veces hay en nosotros obstáculos. Consideraremos algunos.

LA VOLUNTAD PROPIA


Aquel que ya ha tomado una decisión en su corazón no está en condiciones de discernir claramente la voluntad de Dios.


Hay un ejemplo sorprendente allí en Jeremías 42 y 43. Los judíos que han escapado de la cautividad ruegan insistentemente al profeta Jeremías para que le consulte a Dios por ellos: «Que Jehová, tu Dios, nos muestre el camino por el cual debemos andar, y lo que debemos hacer» (42:3). Sin embargo, cuando Jeremías les trasmite la respuesta de Dios indicándoles que no debían descender a Egipto sino que debían quedarse en su país, ellos replican: «Mentira dices; no te ha enviado Jehová nuestro Dios para decir: No vayáis a Egipto para morar allí» (43:2). Ellos menosprecian el mandamiento divino y descienden a Egipto —y el profeta debe decirles: «Habéis sido seducidos por vuestras almas» (42:20).

¿Cómo podía semejante cosa ser posible? El capítulo 41 nos da la clave: «Y ellos fueron y habitaron en  Gerutquiman (hoteleria de Kimham. Versión J.N.D.), que está cerca de Belén, a fin de ir y meterse en Egipto» (v.17). Ellos ya estaban en camino a Egipto y deseaban solamente que Dios confirmara la decisión que ellos habían tomado.


El peligro de actuar como esos judíos existe para nosotros, por ejemplo al momento de la elección de un esposo. Muchas de las jóvenes imitan en este ámbito el ejemplo de sus pares no creyentes. Ellas mantienen relaciones descuidadas con el sexo opuesto. Y entonces, cuando su corazón no está libre, no están en condiciones de juzgar su mal camino a la luz de la Palabra de Dios y de discernir la dirección del Espíritu Santo. En tal situación, conocemos muy bien el ejemplo de Isaac. Cuando llegó el momento que Dios había escogido, Rebeca le fue dada como esposa.


EL PECADO

 

El pecado interrumpe la comunión con Dios. Vemos igualmente un ejemplo en la vida de David, en 1ª Samuel 27,29 y 30.

Cansado por un largo período de persecuciones de parte de Saúl, David busca un refugio en casa de Aquis, rey de los Filisteos. El encuentra efectivamente reposo en cuanto a Saúl ¡pero a que precio! Debe colocarse públicamente del lado de los enemigos del pueblo de Dios y esconder esta traición con  mentiras. Durante ese tiempo, no se nos dice que David consultó a Dios las direcciones para su camino. Si Dios no hubiera intervenido en su gracia, David hasta habría debido entrar en guerra con los Filisteos en contra de su propio pueblo. Dios se lo impidió, pero permitió una prueba de fe muy dolorosa para David en el momento de la toma de Siclag por los Amalecitas.  Es en un  gran desamparo que recobró  la feliz comunión con su Dios.

Podemos llegar también a tener experiencias semejantes en nuestras vidas. Si un pecado se cruza entre nosotros y nuestro Dios, no vemos muy claramente. El mejor  remedio es una confesión sincera. «Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos detona maldad» (1ª Juan 1:9).

EL MENOSPRECIO O EL DESCONOCIMIENTO DE LA PALABRA DE DIOS

 

Dios no aprobará jamás un camino que está en contradicción con su Palabra. Consideremos nuevamente una circunstancia de la vida de David, en 1ª Crónicas 13.


David se prepara a transportar el arca de la alianza de Kiriat-Jearim a Jerusalén— en si, un excelente deseo. El tomó «consejo con los capitanes de millares y de centenas, y con todos los jefes», y «la cosa parecía bien a todo el pueblo» (v.1 y 4). Todo Israel se reúne. Se toma un carro nuevo sobre el cual se prepara para  conducir el arca hasta Jerusalén. Pero todo esto termina con un desastre: Uza toca el arca y muere; David se enoja y abandona por un tiempo su proyecto.  Mas tarde se da cuenta de su error. Tiene cuidado con lo que está escrito en Números 7:9:  los hijos de Coat deben llevar el arca sobre sus espaldas. David da entonces la instrucción: «El arca de Dios no debe ser llevada sino por los levitas; porque a ellos ha elegido Jehová para que lleven el arca de Jehová, y le sirvan perpetuamente» (1ª Crónicas 15:2). Ahora el proyecto es coronado con éxito y es con alegría que David y todo Israel pueden conducir el arca de la alianza a Jerusalén.

¡Tengamos cuidado! En nuestra vida también, ciertas preguntas  se resolverían con mucha facilidad si buscáramos la respuesta en la Palabra de Dios. Nuestro Dios desea hacer  nuestros pasos firmes y seguros. «Por Jehová son ordenados  los pasos del hombre, y Él aprueba su camino»(Salmo 37:23) «Sustenta mis pasos en tus caminos, para que mis pies no resbalen» (Salmo 17:5).   

Traducido de Bibliquest.