¿ACCIÓN DE ASAMBLEA ANTE UN MATRIMONIO MIXTO (YUGO DESIGUAL)?

Bible Treasury Volume N1, p. 336. September 1897

Pregunta: Que un cristiano debe abstenerse de casarse con un inconverso es algo obvio. Pero si comete ese mal, ¿qué es lo que dice la Escritura que se debe hacer para remediarlo o para tratarlo? F.F.

Respuesta: ... Para los cristianos, 1 Corintios 7:39 demarca los limites de la "voluntad" con aquel único y digno principio: "con tal que sea en el Señor". La aplicación inmediata es para una viuda que se vuelve a casar; pero sería absurdo limitar el principio solo a ella, o dudar que también se aplica a los creyentes tanto mujeres como hombres.

Por otro lado, el mismo capítulo muestra que puede que un hermano tenga una esposa inconversa, como una hermana un marido inconverso, algo para nada infrecuente hoy en día como tampoco lo era en la antigüedad; y trata el caso con la gracia del evangelio en los versículos 12 y 13. En contraste con el rigor de la ley, en donde la separación era clara cuando un Judío tomaba una esposa Gentíl, la gracia dice: "no la abandone" o "no lo abandone"; así como los hijos tampoco son "inmundos" sino más bien "santos". El evangelio no se caracteriza por la laxitud ni por la esclavitud. Si el inconverso la deja (o lo deja), la hermana o el hermano no está bajo esclavitud en tal situación, sino que Dios nos ha llamado en paz. ¿Qué sabe el creyente si hará salvo al otro?

Ahora bien, es claro que no hay ninguna palabra que apruebe un matrimonio mixto, pero tampoco existe ni una palabra que mande excluir a un ofensor. Muy a menudo se olvida que la disciplina piadosa (como la revela la palabra) cubre una gran variedad de tratos, y que no siempre una pequeña censura debida al honor del Señor (como regla general) debe presentarse ante la asamblea. Así que, incluso cuando se alcanza el último recurso aquí abajo, la represión tiene su debido lugar, el cual no es menor al de la exclusión. Es deplorable cuando uno o dos hombres impetuosos, seguidores errantes, tan sólo ven la acción de asamblea ante cualquier falta, y nada más que la acción más extrema (la exclusión, NdT). Evidentemente los tales están lejos de ser espirituales, y en espíritu son más bien Judíos que Cristianos, aunque inclusive eso es mejor que la laxitud moral y el desorden.