GRANOS DE VIDA

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Amor por la Unidad

August 23, 2019

Escrito por:

"Para que todos sean uno" (Juan 17:21)

 

Seguramente no hay nada por lo que las iglesias cristianas tengan tantos motivos de colgar sus arpas sobre los sauces (cf. Sal. 137:1-4) como el alcance que ha tenido el Shibolet (ver Jue. 12:6) del sectarismo dentro del campamento de los fieles — ¡el sectarismo ha alzado  sus desmesurados muros dentro de las puertas del Templo!

 

¡Cuán diferente es la mente de Jesús! Enviado "a las ovejas perdidas de la casa de Israel" (Mt. 15:24), jamás se le vio desconociendo a las ovejas que no fueran de ese redil. "aquéllas también debo traer" (Jn. 10:16) fue su aseveración constante, ilustrada continuamente por sus hechos. Veamos un ejemplo: La mujer samaritana le reveló lo que, ¡ay!, a veces es tan común en el mundo—una total ausencia de toda verdadera religión, junto con un celo ardiente por la secta a la cual ella pertenecía. Ella vivía en pecado público, sin embargo, sabía bien distinguir las diferencias entre un judío y un samaritano; entre el Monte Gerizim y el Monte Sion: "¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana?" (Jn. 4:9). ¿Qué hizo Jesús? ¿Condenó o correspondió su sectarismo? ¿Dejó sin reprensión tal fanatismo? Leamos su respuesta: "Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva" (Jn. 4:10). Él no iba a permitir que tal estrecho exclusivismo interfiriese en el desarrollo de sus amables intercambios con una extraña. No, Él te habría dado, mejor que cualquiera, el "agua viva" que "salta para vida eterna" (Jn. 4:14).

 

¡Qué triste es, cuando el enemigo viene "como un río" (Is. 59:19) —esto es, los ejércitos de la apostasía e infidelidad unidos en una confederación fatal y formidable—que los soldados de Cristo se vean forzados a enfrentar el ataque con estandartes sucios y desgarrados a causa de las peleas internas! Puede no haber «uniformidad», pero "unidad", en el verdadero sentido de la palabra, es lo que debería existir. Podemos estar vestidos con diferentes uniformes, pero aliniémonos codo a codo, rango por rango, para pelear las batallas de nuestro Señor. Podemos ser diferentes brazos del candelero, variados y diversificados en nuestra forma exterior y hechura, pero combinémonos en anunciar "las virtudes de Aquel" (1 P. 2:9) que reconoce, como la única y verdadera religión, la fidelidad en resplandecer para su gloria "como luminares en el mundo" (Fil. 2:15). ¿Cómo podemos leer el capítulo 13 de 1 Corintios, y luego pensar en nuestras divisiones? «¡Qué miserable", dijo Edward Bickersteth (1825-1906), "sería un hospital, si cada paciente se ofendiera a tal punto por la enfermedad de su compañero de pieza, que difiriera con él a causa de ella, en lugar de tratar de aliviarla!»

 

¡Ah! Si tuviéramos más (verdadera) comunión con nuestro Salvador, ¿no tendríamos mayor (verdadera) comunión entre nosotros? Si los cristianos bañaran más sus flechas en "el bálsamo de Galaad", ¿no habrían menos heridos en el cuerpo de Cristo? «¡Con qué frecuencia la palabra «tolerancia» es utilizada en medio nuestro!», dijo alguien que había bebido con mayor profundidad del espíritu de su Maestro, «¡Cómo nos toleramos unos a otros, disidentes toleran a los clérigos, y los clérigos toleran a los disidentes! ¡Oh, qué palabra tan odiosa! ¡TOLERAR a alguien por el que Jesús murió! ¡Tolerar a alguien que Él lleva sobre su corazón! ¡Tolerar a un templo del Dios vivo! ¡Oh, debe haber algo en esa palabra que nos haga sentir avergonzados delante de Dios!».

 

Extraído de JUENGERSCHAFT.ORG
Original: https://juengerschaft.org/en/thoughts/love-of-unity/

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