GRANOS DE VIDA

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¿Es la idolatría un peligro real para el cristiano en la actualidad?

July 3, 2019

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"No tendrás dioses ajenos delante de mí. No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las servirás; porque yo soy Jehová tu Dios" (Deuteronomio 5:6-8)

 

Muchos leen estas porciones de la Escritura como algo ajeno a su realidad espiritual. Muchos lo aplican a lo que se ve en ciertos círculos como el catolicismo. Otros lo ven muy distante y tan solo lo imaginan como algo posible en el oriente (hinduismo, panteísmo, etc...) Ahora bien, todas estas cosas son realmente idolatría según los versículos citados arriba y, por lo tanto, son un directo quebrantamiento a las leyes divinas. Es decir, este tipo de idolatría tan baja es, esencialmente, pecado. Jeremías 7:16-19 dice: "Tú, pues, no ores por este pueblo. No levantes por ellos clamor ni oración; no intercedas ante mí, porque no te escucharé. ¿No ves lo que hacen estos en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén? Los hijos recogen la leña, y los padres encienden el fuego. Las mujeres amasan la masa para hacer tortas a la Reina del Cielo y para derramar libaciones a otros dioses, para ofenderme. ¿Me ofenderán a mí?, dice el SEÑOR. ¿Acaso no actúan, más bien, para su propia vergüenza?”.

 

Sin embargo, debemos establecer la definición para lo que es la idolatría, pues en el Nuevo Testamento hayamos declaraciones relevantes tales como: "la avaricia...es idolatría" (Col. 3:5) De manera que no solamente una estatua de bronce, plata, oro, madera o cualquier otro material es considerado idolatría por la Palabra de Dios. El Señor Jesús dijo: “Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá al uno y amará al otro, o se dedicará al uno y menospreciará al otro. No pueden servir a Dios y a las riquezas" (Mt. 6:24). En este versículo, el Señor dice que "las riquezas" también pueden ser servidas y alabadas como se hace con el Dios vivo y verdadero, constituyendo así a "las riquezas" como un ídolo según lo mencionado en Deuteronomio 5. El apóstol Juan en su primera epístola nos dice: "Hijitos, guárdense de los ídolos" (1 Jn. 5:21), dándonos a entender que la idolatría no era solo un problema "antiguo" como lo fue para Israel, sino también actual.

 

A la luz de todo esto, ¿qué es la idolatría? Bueno, en primer lugar podemos decir que es algo que puede ser adorado, alabado y reverenciado en lugar de Dios. Solamente Dios merece nuestra alabanza y adoración, solo Él es digno de nuestra alabanza, adorar a cualquier otro ser o cosa que no sea Él es, por lo tanto, idolatría. ¿Por qué alguien alaba a una estatua? ¿Cuál es el propósito de esto? David Platt, en su libro 'Sígueme' relata la siguiente experiencia: «Recuerdo un momento particular en una iglesia casera en Asia. Nos reuníamos en un lugar secreto y aislado en las afueras de una aldea rural apartada. Los hogares empobrecidos de esa aldea eran verdaderos depósitos de ídolos. Abundaba la superstición satánica porque los aldeanos estaban convencidos de que necesitaban de una diversidad de dioses para que los proveyeran y los protegieran». Para la mayoría de nosotros, que estamos alejados de estas oscuras y demoníacas expresiones de idolatría, nos parece algo terrible lo relatado por David Platt, sin embargo, y aunque no lo reconozcamos, en Occidente no estamos muy alejados de esta realidad, quizás no mantenemos un culto a ídolos físicos como en aquellos lugares, pero como hemos visto más arriba, un ídolo no tiene porque ser una estatua de piedra o madera. Por este relato podemos ver que las personas adoran a esos ídolos porque estos les ofrecen una aparente seguridad de provisión y protección. A cambio de una supuesta "ayuda", estos ídolos piden a cambio su reverencia, tiempo y recursos materiales. 

 

A la luz de todo lo anteriormente mencionado, podemos definir la idolatría como aquello que está ubicado en el lugar que le corresponde a Dios en cada una de las facetas de nuestra vida. Nuestro Dios es: "el Dios de paz" (Fil. 4:9); es el "Dios de toda consolación" (2 Co. 1:3); es el "Dios de la paciencia y de la consolación" (Ro. 15:5); el "Dios de la gloria" (Hch. 7:2); el "Dios de toda gracia" (1 P. 5:10), etc... De manera que cualquier cosa en la que busquemos paz, y que no sea Dios mismo, es un ídolo; si cuando necesitamos consolación primero nos dirigimos a alguien o algo fuera de Dios mismo, entonces eso es un ídolo, etc... Pongamos un ejemplo para que logre ser algo más vívido y utilicemos la advertencia dada por el Señor en Mateo 6:24 (las riquezas). ¿Qué es lo que me da paz para enfrentar el día a día? ¿Qué me da la seguridad de que mañana voy a recibir el alimento y el abrigo que Él nos prometió (cf. Mt. 6:25-27)? ¿Es mi dinero? ¿Estoy tan confiado que mañana podré ser alimentado por el dinero con el que cuento en mi cuenta bancaria? Amigo y hermano en la fe, si esto es así, entonces tu dinero se ha convertido en tu ídolo. 

 

Ahora bien, un ídolo, como hemos mencionado, es algo que tiene el lugar que le corresponde a Dios en mi vida y en sus diversas facetas. No se trata de algo que tiene «el primer lugar», pues Dios no solo tiene el primer lugar en la vida de un cristiano fiel, sino que tiene todo el lugar, no existe un podio en el cual colocar a Dios. Él no merece que lo ubiquemos por encima de otras cosas que son despreciables ante Su inmensidad. Allí que el Señor pone un ejemplo tan claro para aquellos que lo quieran seguir en Lucas 14: "Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre, madre, mujer, hijos, hermanos, hermanas y aun su propia vida, no puede ser mi discípulo" (v. 26). Él acá está utilizando el contraste para dejar en claro el punto de quien es más importante en la vida de un verdadero discípulo de Cristo. Él no debe tener solo el primer lugar, Él debe tener TODO, absolutamente todo. No significa que debemos despreciar a nuestras familias, jamás diremos aquello y el Señor no está diciendo eso. El hermano Tim Hadley Sr. lo plantea de la siguiente forma en su libro «Con todo mi corazón»: «En este versículo, no es que el Señor Jesús quiera dar­nos a entender que para ser sus discípulos debemos odiar a  nuestra familia, amigos y a nosotros mismos, sino que  quiso utilizar contrastes punzantes para dejar en claro su  pensamiento. Por lo que utilizó la palabra “aborrecer” como lo  opuesto al amor; es un asunto de prioridad. No usó de ejemplo algo fácil  de aborrecer, como el pecado. En lugar de eso, utilizó el amor más noble que puede existir en este mundo: el amor de  familia.Con esto quiso mostrar que nuestro amor por el  Señor debe tener la preeminencia sobre el resto».

 

Otra esfera en la que Dios debe tener la preeminencia es la de nuestro tiempo. ¿Qué gobierna en el corto e inexorable reino de nuestro tiempo? La Palabra nos da enseñanzas claras con respecto a este asunto: "Miren, pues, con cuidado, cómo se comportan; no como imprudentes sino como prudentes, redimiendo el tiempo porque los días son malos" (Ef. 5:15-16; ver también Col. 4:5). Debemos utilizar sabiamente nuestro tiempo, con diligencia y prudencia. Nuestro tiempo es algo muy importante, pues es algo que no podemos recuperar, o lo invertimos bien o lo perdemos para siempre. Y lo que hagamos con nuestro tiempo influirá grandemente con la eternidad, donde el tiempo ya no será tiempo. ¿Qué tiene el primer lugar en la utilización de tu tiempo? ¿Es la oración, la meditación bíblica y la comunión con Cristo resucitado? ¿O malgastas tu tiempo en incontables maratones de Netflix, HBO, Amazon Prime, Fortnite, FIFA, deportes, lecturas vanas, etc...? Ojo, no estoy diciendo que estás cosas sean malas per se, sin embargo, ¿ocupan estas cosas el lugar de ídolos en nuestras vidas a la luz de lo que hemos dicho anteriormente? ¿Encontramos paz, consolación, satisfacción en utilizar nuestro tiempo en estas cosas? ¿Cuánto tiempo dedicamos a estar en comunión personal con Aquel que nos amó y se dio a sí mismo por nosotros (Gá. 2:20)?

 

Espero que estas cortas líneas puedan responder a la pregunta del encabezado. Medita tú, querido amigo cristiano, ¿es la idolatría un peligro real en la actualidad? ¿lo es para ti?

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